La investigación por el brutal asesinato de Érika Antonella Álvarez dio un nuevo paso en los tribunales locales. Hoy, durante una audiencia clave, la Justicia resolvió prolongar la prisión preventiva de Felipe Sosa, el único imputado por el femicidio ocurrido a principios de año en Yerba Buena. 

El Ministerio Público Fiscal (MPF) argumentó que aún restan medidas investigativas por concluir y que persiste el riesgo de que el acusado entorpezca el proceso si recupera la libertad.

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Cuatro meses más tras las rejas

El pedido de prórroga fue impulsado por la Unidad Fiscal Especializada en Homicidios I, que conduce Pedro Gallo. Durante la sesión, la auxiliar de fiscal Carolina Brito detalló la necesidad de mantener la medida de coerción de mayor intensidad contra Sosa por un plazo de cuatro meses, además de solicitar un mes adicional para completar la etapa de investigación preparatoria.

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La Fiscalía fundamentó la solicitud basándose en la gravedad del hecho y en las evidencias recolectadas hasta la fecha. Según los investigadores, la libertad del imputado representaría un peligro real de fuga y un riesgo de entorpecimiento, dada la naturaleza del delito calificado como femicidio en calidad de autor. 

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Tras escuchar los argumentos de la acusación, el juez interviniente decidió hacer lugar a todos los pedidos del MPF, al asegurar que Sosa permanezca detenido mientras el expediente avanza hacia el juicio oral.

Crónica de una madrugada fatal

El caso que investiga la Justicia se remonta al 7 de enero de 2026. Según la reconstrucción fiscal, Érika Álvarez salió de su casa en San Miguel de Tucumán, en la calle Gerónimo Helguera al 1700, pasadas las 3.30. Se subió a un vehículo de la aplicación Uber con destino a la casa de Felipe Sosa, ubicada en calle Santo Domingo al 1100, en Yerba Buena, lugar al que arribó diez minutos antes de las 4.00.

Lo que sucedió dentro de esa vivienda entre las 3.50 y las 7.00 de la mañana es el núcleo de la acusación. Para la Fiscalía, Sosa se valió de una "relación asimétrica de poder" y de la vulnerabilidad de la víctima para perpetrar el ataque. De acuerdo con el informe forense, el acusado golpeó a la joven con "gran violencia" en la zona del cráneo y el rostro, provocándole lesiones internas y luxaciones óseas de extrema gravedad que le causaron la muerte de manera casi inmediata.

El avance de las pericias finales

Con la extensión de la etapa de investigación por un mes más, la Unidad de Homicidios busca blindar la acusación con las últimas evidencias técnicas y testimoniales. El MPF destacó que los valores de los informes periciales y la mecánica del crimen -descripta como un traumatismo cráneo-facial y cervical severo- son contundentes, pero requieren de la finalización de protocolos administrativos y científicos para elevar la causa a juicio.